NOTICIA | Dos firmantes del Acuerdo de Paz asesinados en el Valle del Cauca: Indepaz denuncia continuidad de la violencia contra excombatientes
Redacción Movimiento Generación Ciudadana | Valle del Cauca, 28 de junio de 2025 - 10:00am
En menos de 24 horas, dos firmantes del Acuerdo Final de Paz de 2016 fueron asesinados en hechos separados ocurridos en el sur del departamento del Valle del Cauca. Los crímenes, confirmados por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), reavivan las alertas sobre el incumplimiento de las garantías de seguridad para excombatientes en proceso de reincorporación.
Asesinato en Florida: Marco Emilio Jaramillo Penagos
El primer caso ocurrió el 27 de junio en zona rural del municipio de Florida, cuando Marco Emilio Jaramillo Penagos, firmante del Acuerdo e integrante activo de la Junta de Acción Comunal del corregimiento Pueblo Nuevo, fue atacado con arma de fuego mientras se desplazaba por la vía que conecta Florida con el sector Llanito–Las Cañas.
Jaramillo Penagos, quien hizo parte del antiguo Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación (ETCR) de Monterredondo, había mantenido una vida activa en procesos comunitarios y de reconciliación en la región. Según Indepaz, con su muerte asciende a 25 el número de firmantes asesinados en 2025, y a más de 410 desde 2016.
Segundo crimen en Candelaria: Yiward Mondragón Paredes.
El segundo asesinato se produjo pocas horas después, el 26 de junio, en zona rural del sector Poblado Campestre del municipio de Candelaria, donde fue ultimado a tiros Yiward Mondragón Paredes, de 35 años, también firmante del Acuerdo. De acuerdo con medios locales y defensores de derechos humanos, Mondragón había solicitado protección a la Unidad Nacional de Protección (UNP) en julio de 2024 debido a amenazas en su contra, sin que se le hubiera asignado un esquema efectivo.
Durante el ataque también resultó herido otro hombre, Miguel Ángel Betancourt, de 32 años, quien falleció posteriormente a causa de las heridas recibidas.
Un patrón de exterminio sistemático.
Los asesinatos de Jaramillo y Mondragón ocurren en municipios con alta presencia de grupos armados ilegales y economías ilícitas, donde la implementación del Acuerdo de Paz ha estado marcada por el abandono institucional, la disputa territorial y la estigmatización de quienes dejaron las armas para reincorporarse.
Indepaz ha advertido que estos casos configuran un patrón sistemático de violencia, y no hechos aislados.
En muchos casos, las víctimas eran líderes comunitarios, promotores de paz o representantes de cooperativas productivas.
Exigencias al Estado - Ante estos hechos, organizaciones sociales y de derechos humanos han exigido al Gobierno Nacional el fortalecimiento inmediato del Sistema Integral de Seguridad para la Paz, el cumplimiento del Punto 3.4 del Acuerdo de La Habana, y la asignación efectiva de esquemas de protección colectiva e individual.
Asimismo, han reiterado la necesidad de una respuesta estructural que no se limite a condenas públicas, sino que se traduzca en presencia estatal integral, desmonte de estructuras armadas y protección real para quienes se comprometieron con la paz.
Los asesinatos de Marco Emilio Jaramillo y Yiward Mondragón Paredes son un golpe directo al corazón del proceso de paz. Constituyen no solo una violación de derechos humanos, sino una advertencia sobre la fragilidad del Acuerdo cuando no hay garantías para quienes lo firmaron.
La paz no se construye solo en el papel ni en los discursos; se construye protegiendo la vida de quienes decidieron dejar las armas y apostar por la reconciliación.
Colombia le debe a sus firmantes no solo la palabra empeñada, sino condiciones reales de dignidad, seguridad y permanencia en los territorios. El Estado no puede seguir siendo un espectador más del exterminio de la esperanza..