Por Álvaro José D. Labrada – Presidente del Movimiento Generación Ciudadana (MGC) A las y los jóvenes de Colombia: Redacción MGC Noticias – Política Exterior.

Carta abierta a la juventud de Colombia hoy 7 de Agosto.

Hoy, 7 de agosto, conmemoramos la Batalla de Boyacá, una fecha que no es solo el aniversario de una victoria militar, sino el símbolo vivo de lo que significa tomar en nuestras manos el destino de nuestra nación.

En 1819, el ejército patriota, formado por hombres y mujeres de diversas regiones y oficios, enfrentó y derrotó al poder colonial español. Fue la culminación de un proceso que había comenzado mucho antes, con las primeras voces de inconformidad y los actos de rebeldía que costaron la vida a quienes se negaron a vivir de rodillas. Entre esos nombres, brilla con luz propia Policarpa Salavarrieta, “La Pola”. No empuñó un fusil, pero fue igual de peligrosa para el enemigo: organizó redes de inteligencia, transmitió información, convenció a otros de que la independencia era posible. Su valentía no fue el gesto aislado de una mujer extraordinaria, sino el eco de un pueblo que, aun sin saber si ganaría, decidió que valía la pena arriesgarlo todo por un ideal de libertad.

Hoy, dos siglos después, la pregunta que debemos hacernos es incómoda pero necesaria: ¿qué hacemos nosotros con la independencia que ellos nos dejaron? Del campo de batalla al campo político En 1819, las cadenas eran de hierro.

En 2025, las cadenas son más sutiles: corrupción que roba el presente, polarización que impide pensar, desigualdad que condena al abandono, apatía que nos silencia. La izquierda, en la que muchos depositaron la esperanza de un cambio real, convive hoy con prácticas y alianzas que traicionan sus promesas. La derecha, que se presenta como salvadora, carga sobre sus hombros décadas de clientelismo, saqueo institucional y negocios con quienes han perpetuado la violencia. Ambas orillas parecen más preocupadas por ganar la guerra de narrativas que por resolver las deudas históricas con nuestro pueblo. En medio de ese choque, la juventud queda atrapada. Y aquí debo decirlo con franqueza: no podemos seguir viendo la política como un espectáculo ajeno, como un partido que se observa desde las gradas.

La política decide el precio de tu comida, la calidad de tu educación, el acceso a la salud, la seguridad de tu barrio y el rumbo de tu futuro. Lo que la historia nos enseña La historia colombiana está marcada por momentos en los que la juventud fue protagonista de cambios profundos: 1810: jóvenes criollos, estudiantes y artesanos impulsaron la revuelta que inició el camino hacia la independencia. 1928: la huelga de las bananeras, con gran participación juvenil, evidenció la necesidad de reformas laborales y sociales. 1957: la movilización social y juvenil forzó la salida de Rojas Pinilla y abrió un nuevo ciclo político. 1991: el movimiento de la Séptima Papeleta, liderado por universitarios, empujó la convocatoria de una Asamblea Constituyente que reformó el pacto social de la nación.

Estos hechos no ocurrieron porque alguien nos invitara amablemente a participar: ocurrieron porque una generación decidió ocupar el lugar que le correspondía, a pesar de las resistencias y los riesgos.

Un llamado directo Hoy, jóvenes de Colombia, debemos preguntarnos: ¿Cuántos de nosotros asistimos a las reuniones de nuestras Juntas de Acción Comunal? ¿Cuántos sabemos qué proyectos se están ejecutando en nuestro barrio o vereda? ¿Cuántos conocemos a nuestros concejales, diputados o congresistas, y les hemos exigido cuentas? No basta con indignarse en redes sociales. La indignación sin organización se disuelve como humo.

El poder no se entrega, se disputa; no se hereda, se construye; y no se ejerce para sí mismo, sino para transformar la vida de la gente. Ser joven hoy: deber y desafío Ser joven hoy no significa esperar a que otros hagan el cambio. Ser joven hoy significa incomodar, hacer preguntas incómodas, resistir la tentación de caer en fanatismos, formarse para entender la realidad más allá de los titulares y participar activamente en las decisiones de nuestras comunidades. Es ser veedor de los recursos públicos. Es cuestionar cuando una obra no se termina o un programa no cumple lo prometido. Es liderar procesos comunitarios sin esperar un cargo o un favor. Es organizarse para que las luchas sean colectivas y sostenidas, no efímeras.

El papel del Movimiento Generación Ciudadana (MGC) Desde el Movimiento Generación Ciudadana creemos que la juventud debe dejar de ser vista como un recurso decorativo para fotos oficiales o como tropa de choque electoral. Nuestra misión es formar liderazgos con ética, con identidad territorial y con capacidad para disputar espacios de poder sin reproducir las prácticas que criticamos. No nos alineamos ciegamente con ninguna orilla. No aplaudimos por compromiso. No seguimos caudillos. Defendemos la coherencia como principio y la autonomía como condición.

Entendemos que la verdadera transformación no vendrá de discursos vacíos, sino de una juventud consciente, organizada y decidida a ejercer su ciudadanía de forma plena. Un compromiso que trasciende la conmemoración. Hoy honramos a Bolívar, a Santander, a los lanceros, a Policarpa y a cada persona que entregó su vida por la libertad. Pero el mejor homenaje no está en las ceremonias ni en las ofrendas florales.

El mejor homenaje está en asumir el compromiso que ellos iniciaron: Defender la democracia no como una formalidad, sino como un sistema vivo donde cada ciudadano cuenta. Construir paz territorial desde las comunidades, no desde los escritorios lejanos. Exigir justicia social como base de la unidad nacional. Conclusión: la historia nos mira Jóvenes de Colombia, en 1819 nuestros antecesores liberaron un territorio.

En 2025 nos corresponde liberarlo de la corrupción, la indiferencia y la manipulación. La historia no espera: nos juzgará no por lo que soñamos, sino por lo que hicimos. Si no ocupamos nuestro lugar en la política, alguien más lo hará, y no siempre en nuestro favor. Este es el llamado del Movimiento Generación Ciudadana: A ser protagonistas, no espectadores. A organizarnos, no a dispersarnos. A construir, no solo a criticar. Porque la independencia no es un acto del pasado: es una tarea diaria que exige memoria, acción y coraje.

Con respeto y esperanza,

Álvaro José D. Labrada
Presidente Movimiento Generación Ciudadana –MGC
"Jóvenes con memoria, ciudadanos con propósito"