Puerto de Cartagena en picada: tráfico portuario cae cerca de dos millones de toneladas y pone en evidencia una gestión cuestionada
Redacción Movimiento Generación Ciudadana | Cartagena, 28 de junio de 2025 - 5:40pm
El tráfico portuario de Cartagena ha sufrido una contracción significativa en lo que va de 2025, con una pérdida acumulada de cerca de 1,9 millones de toneladas respecto al mismo período del año anterior. La caída revela problemas estructurales en la gestión y eficiencia del terminal marítimo más importante de la región Caribe colombiana.
📉 Magnitud de la caída
Esta reducción, equivalente al 11,8 % del volumen habitual, ha encendido las alertas en sectores logísticos, empresariales y académicos, que cuestionan la capacidad de gestión de una de las terminales marítimas más relevantes del país.
El dato fue inicialmente denunciado por el medio regional El Tabloide y replicado por plataformas como Cartagena de Hoy, que advirtieron sobre una caída sostenida en los distintos segmentos del tráfico portuario.
La pérdida no solo afecta las cifras de movimiento de carga, sino que revela una problemática estructural: la ineficiencia operativa del puerto y la creciente competencia de terminales alternativas en el Caribe y el Pacífico colombiano.
Según los reportes más recientes, la movilización total del puerto en lo corrido del año fue de 13,8 millones de toneladas, frente a los 15,7 millones que se habían registrado en el mismo periodo de 2024.Aunque en enero el balance era optimista —con un crecimiento inicial del 1,85 % impulsado por los graneles líquidos— la tendencia se revirtió drásticamente desde marzo, evidenciando una debilidad sistémica.
Entre los sectores más afectados se encuentran los graneles sólidos, cuyo tráfico cayó un 25,8 %, arrastrado por la baja demanda en sectores agroindustriales e industriales.
También se reporta una disminución del 17 % en la mercancía general, reflejando un retroceso transversal que afecta importaciones, exportaciones y transbordos. Incluso los graneles líquidos, tradicionalmente el motor del puerto, descendieron un 7 %, comportamiento que supera negativamente la media nacional en ese segmento.
Este fenómeno no puede leerse como un episodio aislado. En 2024, Cartagena ya había cerrado con un decrecimiento del 5 % en su tráfico total, consolidando una tendencia descendente que se extiende por segundo año consecutivo.
A nivel nacional, las zonas portuarias de Colombia movilizaron 180,5 millones de toneladas ese año, y Cartagena —que en otros tiempos concentró más del 27 % de esa cifra— comienza a ceder terreno frente a otros puertos como Santa Marta, Buenaventura e incluso terminales en expansión en el Golfo de Urabá. Desde los gremios empresariales se ha advertido que las causas de este desplome no responden únicamente a factores externos, como el comportamiento de los mercados internacionales o la desaceleración del comercio mundial.
También señalan fallas internas de planificación, demoras logísticas, cuellos de botella en el procesamiento de carga y falta de modernización en la infraestructura portuaria. Expertos en comercio exterior y logística portuaria han insistido en la necesidad de reestructurar la gobernanza del puerto, fortalecer la coordinación con entidades como la DIAN, el Invima y la Policía Antinarcóticos, e invertir con urgencia en equipos y tecnología que permitan optimizar tiempos de operación.
Además, proponen diversificar la vocación del puerto para reducir su dependencia de los graneles líquidos y atraer nuevas líneas navieras y flujos de mercancía. La situación se agrava si se considera el contexto competitivo regional.
Mientras Cartagena retrocede, otros puertos avanzan con proyectos de ampliación, automatización y servicios logísticos de valor agregado.
En ese escenario, la inacción o la lentitud en la respuesta institucional podría comprometer el papel estratégico que la ciudad ha desempeñado históricamente en el comercio marítimo del país.
La caída de cerca de dos millones de toneladas no es solo un indicador técnico: es un llamado de atención que evidencia los desafíos estructurales del puerto de Cartagena en un momento clave para la economía nacional.
Si no se adoptan medidas correctivas urgentes, el riesgo no es solo perder volumen, sino relevancia. Y en el mundo del comercio global, la pérdida de relevancia es muchas veces irreversible.
Fotografía: Capitán Alfonso Salas, gerente del Grupo Puerto de Cartagena, uno de los principales del país y de América Latina.
Puerto, Cartagena. Bolivar.